
Cada venta, su comprobante.
En Perú, casi toda empresa que vende emite comprobantes electrónicos: la boleta de venta cuando el cliente es una persona, la factura cuando compra con RUC y la nota de crédito cuando hay que devolver o corregir. En una tienda online el problema no suele ser emitirlos, sino que se emiten en otro sistema: alguien copia los pedidos de la tienda al facturador, a mano, al final del día.
Ese paso manual trae los errores de siempre: montos que no cuadran, un RUC mal escrito, boletas que se olvidan y un inventario que ya no coincide con lo vendido. Y crece con las ventas: con diez pedidos al día se aguanta; con cien, alguien pasa la tarde copiando.
Que el comprobante salga con la venta. Cuando el pago se confirma, la tienda arma la boleta o la factura con los datos del pedido y la envía a SUNAT, directamente o a través de un OSE, sin que nadie la vuelva a escribir.
Que el cliente elija en el checkout. Boleta o factura se decide antes de pagar, y el RUC se valida en ese momento, no cuando ya hay que corregirlo.
Que el comprobante llegue y quede guardado. El cliente lo recibe por correo con su PDF y su XML, y el comprobante queda pegado al pedido para cuando haya que buscarlo.
Que las devoluciones cierren solas. La nota de crédito sale desde el mismo pedido y el stock vuelve a su lugar.
Un solo catálogo para la web y el local. Si un producto se vende en la caja, deja de aparecer disponible en la web, y al revés.
No es teoría. En Vendiq, el software de comercio que desarrollamos y operamos, una venta de la tienda de ejemplo pasa de punta a punta sin que nadie intervenga: se descuenta el stock, se emite la boleta, SUNAT la acepta y recién ahí se prepara el envío.
Si hoy facturas a mano lo que vendes por internet, el primer paso no es cambiar de tienda: es medir cuánto tiempo se va en copiar pedidos y cuántos errores salen de ahí. Con ese número, la decisión es fácil.
